“El León” rugió en La Matanza
Jueves, Julio 10th, 2008Madrugada. Las luces del bar ya empiezan a molestar. Faltan minutos para que el sol se lleve la bruma y los últimos acordes del Sr. Flavio, quien ahora se acerca a colaborar y junta los equipos e instrumentos. Minutos atrás desplegó su talento ante un puñado de fieles en Marilyn, frente a la Universidad. Lo que mejor hace desde hace más de 20 años. Con la humildad que solo tienen los grandes, nos cuenta su momento.
¿Cómo es tocar en lugares para un público más íntimo a diferencia de teatros o estadios?
En realidad, hace mucho que tengo esto y hace poco que vuelvo a tener lo otro. Es más, el martes salí y dije: “oh, cuantas cabezas”. Son las dos cosas muy interesantes y muy excitantes. A mi me encanta esto, se me nota. Yo salgo de tocar en estos lugares con una sonrisa dibujada de oreja a oreja. Distinto será. Lo otro es de glamour y de “Guau, te va muy bien”. Con esto te va muy bien sí te gusta y te va muy bien del corazón que no es menos, ¿no?. Se siente diferentemente lindo. Yo lo disfruto, sino no estaría. Gano para el corazón.
¿Qué sentiste en el regreso del martes, no entre ustedes, que ya se habían juntado en la radio o para el tributo a Calamaro, pero sí con el público más fanático de los Cadillacs que los quiere ver juntos?
La verdad que fue buenísimo. El disfrute ya lo venimos palpitando en la sala de ensayos hace más de dos meses atrás, diariamente, de lunes a viernes, ensayando cinco horas imparables para pasar temas nuevos. La banda sonó enseguida. Lo que más festejo es que hay un clima de camaradería, que nunca dejó de estar, porque nunca hubo peleas. De última, lo que hubo fue agotamiento, por eso nos separamos, pero nunca hubo una pelea tremenda que haya que solucionar. Somos gente grande y nos divertimos mucho. Y el otro día, el escenario fue como el primer punto de lo que se viene y la verdad que fue increíble, te digo la verdad, no me lo esperaba. Me cagaba de risa, porque a mi esposa no le gusta ver los shows de costado, le gusta ir al público, y me dijo “llego y me voy a buscar a los chicos, a los mandingos”. Y ni en pedo, llegamos y era todo un océano de personas, imposible buscar a nadie.
Incansable
Además de tener gran parte de su energía puesta en el regreso de “Los amigos de siempre”, Flavio sigue sus presentaciones con The Flavio Mandinga Proyect y con Misterio, grupo que comparte con su hijo Astor. También prepara una novela para fines de agosto, lo que será su segundo libro después de “Roncanrol, canciones sin música”
“Estamos ensayando cinco horas con los Cadillacs para que la gente se coma una gira digna y un show digno. A mi me encanta estar ocupado. A veces me quejo al final del día y digo ‘yo estoy loco, me voy a estresar’, pero la verdad es que no soporto la inacción. Soy un tipo muy hiperactivo con lo que me gusta. Voy a cumplir 44, me parece que es justamente la edad en donde más tengo que hacer porque después ya me voy a empezar a aquietar sí o sí”.
¿Cómo es la experiencia de tocar con Ástor?
Tiene diez años, cursa quinto grado, y la verdad es que es indescriptible. No sé, no tengo palabras, es lo más. El sábado pasado tocamos en el salón Pueyrredón, y no sabés lo que alimenta mi corazón tocar con él. No solo que me subyuga el modo como toca, sino el hecho de compartir a tan temprana edad un proyecto de adultos, porque en Misterio toca con tipos veteranos punkrock. Lo puede hacer, porque toca desde muy pequeño. Es lo más. Para mí es muy fuerte, siempre siento que las palabras que pueda decir quedan cortas.
Entre el “Toto” y diciembre
¿Cómo va a ser el homenaje al “Toto” Roblat?
Bueno, el martes 15 a las 20 horas, el señor Hugo Lobo de Dancing Mood y yo hemos decidido organizar algo, porque era para nosotros una situación obligada, me parece que cuando un músico se va para otra vida, sobre todo un músico de su calibre, del corazón, obligadamente hay que hacerle un homenaje de músicos, de amigos. Sobre todo el “Toto” porque no era solamente un Cadillac, era un Dancing Mood, un Me darás mil hijos, un Visitantes, un Satélite Kingston, y de hecho todas esas bandas van a estar. Y quién sabe cuanta gente más, porque Javier Malosetti me dijo “loco, quiero estar”. Obviamente, los platos fuertes serán Dancing Mood, Flavio Mandinga Project, Mimí Maura y Los Fabulosos que estarán por ahí dando vueltas y subirán y bajarán. Va a ser muy emotivo. Espero que sea, dentro del marco de las circunstancias, lo más “alegre” posible. Lo cual estoy diciendo algo medio insólito, pero no quiero que sea algo lúgubre. Va a ser Niceto, que es como decir Dancing Mood.
¿Qué tienen pensado para el show de diciembre, con qué se va a encontrar la gente?
Eso te lo dejo en el plano de la sorpresa. Ya estamos armándolo, pero es sorpresa.
Así termina la charla. El Enmascarado, esta vez a cara descubierta, sigue preparando la retirada. Con la satisfacción de regalarle música a la gente. Con la alegría de hacer lo que amó toda su vida.
