Entrevista a Walas de Massacre: “Con la llegada a Obras, tuvimos que hacer terapia de grupo”
Martes, Julio 15th, 2008Tocar en el mítico Templo del Rock siempre fue para otros. Y a los ‘antihéroes del rock’ les costó llegar. Quizás porque no lo quisieron. Lo cierto es que, después de dos décadas de perfil bajo, de telonear a todo el punkrock norteamericano que llegó en los ‘90s, y de toda una vida en el under, el pasado 31 de mayo, por fin, llegó el debut propio.
Renegaron los inclaudicables, los que los siguen desde los sótanos, esos que pensaron que ‘se habían vendido’. Y ojo, porque, para la banda, la llegada a Obras también engendró un conflicto, de identidad, casi. “Siendo los losers, los incomprendidos, los perdedores y de culto, por un lado nos alegró y por el otro nos asustó mucho. Al punto de que hicimos terapia de grupo”.
Y aclara: “Es que el 2008 fue una montaña rusa emocional”. El trágico accidente de Fico y su novia se mezcló con la nominación al Gardel de Oro por el disco que, para los músicos de la escena local, fue el mejor del 2007. Producido por el ‘best seller maker’ Juanchi de Los Pericos (Walas dixit), ‘El Mamut’ le dio a Massacre la popularidad que ‘necesitaba’.
La Octava Maravilla
Hasta que Catupecu Machu decidió reversionar ‘Plan B’, Massacre no había tenido hit propio (de hecho, no tenerlo tampoco es tan malo). Al empujoncito de la banda de Fernando Ruiz Díaz le siguieron los números: cuatro Trastiendas y dos Teatros llenos. Y a los números los acompañó un disco distinto; menos conceptual, pero con la misma esencia del ‘rock psicológico’.
¿Por qué ‘El Mamut’ y no otro trabajo de Massacre como disco del año?
El disco es la Octava Maravilla, es el rock verdadero, esencial, necesario para el futuro. Es coyuntural, es de transición y es un discazo. Está mal que lo diga yo, pero lo digo ahora que lo dijo toda la crítica y los popes de la comunicación. Antes, los discos que sacábamos eran para cierto tipo de códigos. Hoy, es apto para todo público.
¿Y qué lo hace tan decodificable?
Mirá, lo ponés en una radio de rock y suena. Le gusta al tipo que ama a Hendrix porque tiene la viola distorsionada, y le gusta a los chicos chiquitos, hasta a la nenas de primaria. No se qué le encontraron. Tiene doce temas, pero son doce películas. Que se yo, tiene de todo, drama, absurdo, divorcio, narrativa, psicología, pasa por miles de historias, está buenísimo.
El Obras que les hizo pensar que iban a traicionar su tradición de antihéroes, hoy les abrió las puertas a lugares ‘alucinantes’ para tocar. “Te tiro una ‘pre-primicia’, tenemos un notición con respecto a Massacre a nivel gira mundial. No está confirmado, pero dentro de poco se va a saber’, anticipa.
Es hora de subir al escenario, pero antes, un pedido: “Al Partido de La Matanza le pido que haga donativos para el Museo del Skate (léase: ‘La Rata’, su museo en el 1° piso de la galería Bond Street). El que tenga debajo de la cama tablas de cualquier época, que las desempolve y los traiga a cualquier show. Llegado el caso, hasta los transo por efectivo”.
Post llamado a la solidaridad, y con un ‘gracias divinos’ de por medio, el hombre de las calzas de leopardo se despide. Nos deja pensativos por la enigmática ‘pre-primicia’. Pensamos… no se nos ocurre nada. Solo un humilde presagio: tal vez la prensa norteamericana no estaba tan errada, y Massacre es la banda que, desde Buenos Aires, va a salvar al rock mundial. Quién sabe.

