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“La Plata es el Manchester de Latinoamérica”

Martes, Junio 23rd, 2009

Una de las bandas más importante de la escena platense, Don Lunfardo y el Señor Otario, se presentó en Circus, San Justo, y, en diálogo con Lado B, se postulan como la mejor banda del under local, definen a La Plata como “la meca del rock” y proclaman que en Capital Federal ya no está el agite.


Cuando Pablo Lunati lo disponga comenzamos con la entrevista. No, no se equivocaron de blog queridos lectores. La cuestión es que Gimnasia está jugando un partido clave en la lucha por la permanencia frente a Colón y, como buena parte de los platenses, algunos de los músicos son muy futboleros e hinchas del Lobo. Por ello, hasta que no termine la primera etapa no hay entrevista.

Último minuto del primer tiempo, gol de tiro libre de Fuertes. Insultos. Luciano Angeleri, cantante de DLSO, y Federico Lozano, guitarrista, se disponen para comenzar con la entrevista. Se enciende el la luz roja en el grabador, al tiempo que Luciano entona: “San Lorenzo se cansó de pagar el alquiler…”. La euforia previa al recital y la jornada futbolística parecen tenerlo cautivado, pero, al fin, la entrevista comienza y el cantante explica las razones por las que no se estaban presentando mucho por la zona: “no salíamos mucho de La Plata porque estábamos grabando el disco, estábamos parados. Ahora estamos tocando una vez por mes, pero está bueno acá, depende mucho del lugar”.

Don Lunfardo tiene una política curiosa, que parece oponerse a la de la gran mayoría de las bandas del circuito rockero vernáculo, y que Luciano define en pocas palabras: Capital no existe para nosotros”. “Hay cierta ortodoxia del rock, no nos gusta tocar a las 9 de la noche, al horario del té con leche, y es difícil que se respete eso en Capital”, argumenta Federico. El guitarrista admite que prefiere “tocar acá y no en Obras a las ocho de la noche” y sentencia: “hoy, después de Cromañón, yo no sé si Dios sigue atendiendo en Capital, porque no está fácil”.

Rock en las diagonales

“Nosotros enarbolamos la bandera de que La Plata es el Manchester de Latinoamérica”, dispara Luciano. “Es la ciudad número uno de Latinoamérica artísticamente, en cultura, porque las dos bandas más importantes del rock argentino son: Los Redondos por el lado del rock y Virus por el lado del pop, y las dos son de La Plata”. Y continúa enumerando las bandas que construyeron Manchester a 60 km de Capital Federal: “está La Cofradía, que nadie la descubrió, los Peligrosos Gorriones, Guasones, Estelares y después venimos nosotros, Don lunfardo, que somos los más grandes de todos”, determina, modestia aparte.

“Es como la meca del rock”, dice Federico, quien afirma también que “es un mito”, alimentado día a día por “más de 700 bandas”. Y Luciano se explaya, dándonos una pista más sobre el origen de esa “locura” de que “para nosotros Capital no existe”: “La Plata es una ciudad muy importante, pero tuvo gente que no la representaba. Está llena de cipayos platenses, de gente que no se hace cargo de la ciudad, llena de traidores. El platense de pura cepa, que tiene un poco de plata para moverse y que tiene talento lo primero que hace es irse a vivir a Capital. Nosotros somos los primeros que rompemos con eso y que decimos que cruzar la 32 es para visitar el arroyo El Gato, para irme de vacaciones ahí. Nosotros agitamos otra movida y desde hace mucho tiempo, ya vamos a cumplir 10 años”.

Les apasiona hablar de la ciudad de las diagonales, se percibe un fuerte arraigo en sus palabras. “En La Plata hay un circuito armado. O sea, vos vas caminando y tu conversación con tu amigo es interceptada y no puede llevarse a cabo porque hay una banda ensayando”, grafica Luciano.


“Don lunfardo es la mejor banda del under local”

Don Lunfardo ya tiene en su haber tres discos: al primero lo llaman “disco verde”, ya que no tiene nombre, “Fotógrafos del abismo” es el segundo y el último, “Paracaidistas en franco retroceso”, editado a fines del año pasado, donde dejaron un poco de lado los ritmos rioplatenses para darle lugar a canciones más rockeras. En ese sentido, Luciano afirma que “ahora estamos muy heavies” y atribuye los cambios a la necesidad de “sentirnos vivos y hacer lo que queremos”. El disco está disponible en la página web de la banda (www.donlunfardo.com.ar) para ser descargado gratuitamente porque se muestran “a favor de la piratería, porque los piratas son más compañía para nosotros”. “La música es de todos y cualquiera la puede bajar”, es la postura de la banda.

“Personalmente, creo que Don lunfardo es la mejor banda del under local desde hace mucho tiempo, pero nadie la reivindica, ni siquiera en La Plata, porque no la descubren. Es una banda de amigos, nos divertimos, somos muy ricoteros, muy tangueros, muy viejasloqueros, peloteros”, enfatiza Luciano, definiendo la esencia y las influencias de la banda.

“Nosotros somos una banda de rock chabón’”, se encasilla, y agrega que “nos tildan de rollingas y para nosotros es un orgullo”, aunque Federico reconoce que “ahí también te das cuenta que no tiene mucho que ver con lo que hacemos”.


Gobernar es el delito

Está por empezar el segundo tiempo y es la hora de probar sonido. Suenan Negros, Cicuta, temas del último disco. Luciano está obsesionado en gustarle al dueño del local y bromea. Gol de Colón. Acosta define cruzado, a la carrera, y sepulta las posibilidades de conseguir los tres puntos de los Triperos. Seguimos con la entrevista.

“El pensamiento que tengo yo y que tiene la banda es el de gobernar es el delito, soy como un anárquico romántico”, afirma Luciano. Al mismo tiempo, Federico agrega: “decimos lo que pensamos desde nuestra propia ideología, como gobernar es el delito. No el intendente de acá de La Matanza, gobernarte a vos, yo gobernarme a mi”.

Para despedirse, Luciano establece una nueva categoría dentro de la música que, dice, ponen en práctica en Don Lunfardo: “las canciones no se escriben, las letras no las escribe nadie. Para mi hay una categoría nueva desde hace un tiempo que no se llama ‘songwriter’, yo estoy empezando a hablar de ‘talkwriter’, alguien que, cuando habla, recita hasta cuando dice ‘boludeces’”.

Pitazo final para la entrevista, en un Circus que luce frío y desolado, pero que dos horas más tarde será un hervidero, repleto de público (muchos de ellos platenses que arribaron en micros), con las banderas y el pogo como estandarte, mientras la banda, arriba del escenario, intenta explicar con música porqué afirman que son los mejores.

Por Sergio Bogochwal

Andando, dicen, se hace el camino

Miércoles, Junio 10th, 2009

Los músicos muestran su arte arriba del escenario. Parecen dejar todo para satisfacer a su público. Pero debajo parece dominar el caos, la desidia, el descontrol. Flexionando el brazo para luego apuntar en dirección al portador del micrófono, disparan sin piedad: “hijo de puta”. El improperio tiene una infinidad de bises y llega rápidamente a oídos del acusado, quien, sorprendido y algo enfadado, devuelve también con artillería pesada: “al final son todos unos putitos, vamos a tocar canciones más tranquilas”. Cualquier ocasional asistente a un recital de Andando Descalzo podría realizar ésta lectura de la situación y suponer que algo se quebró en la relación de la banda con sus seguidores. Pero no, casi como emulando el antiguo proverbio popular que sentencia que “los que se pelean se aman”, la agresión es un símbolo de cariño dentro de los “códigos Descalzos”. Y no es una exageración suponer que exista tal código, ya que con sólo escuchar un acorde de un tema, el público ya sabe lo que debe hacer. Todos saben que en Pantuflas después del primer estribillo hay que sentarse, que cuando suena Flor todo se convierte en un boliche, que cuando suena Marinero hay que levantar los brazos porque Juani, si se anima, se va a tirar del escenario o que los jueves… Mejor que eso lo explique el mismo cantante de la banda, Juani:

“El mito de los jueves nació en San Justo. Empezamos a hacer unas cosas ahí y se ponían muy violentos los jueves. Entonces empezaban a cantar ‘vamos los jueves’. Y era como que cada vez que tocábamos un jueves la idea era ponerse belicoso. Y nosotros también sabíamos que pretendían eso, entonces estábamos todos en la misma. Hay temas que lo hacemos los jueves, el tema de las chicas al escenario dije que no van a subir nunca mas si no es jueves. La idea es empezar a alimentar lo que es el jueves. Vemos que a la gente le gustan tanto los jueves como a nosotros, es raro y está buenísimo”.

 

“El estilo que manejamos lo hacemos y ya está”

Andando Descalzo no es una banda normal, por decirlo de alguna manera. Por empezar, no está dentro de lo habitual tocar los jueves, como ya se hizo costumbre. Y hay detalles que dan cuenta de la singularidad de la banda. Por ejemplo, no dudan a la hora de tocar una ópera de Beethoven y poner a Juani a bailar música clásica en el escenario para suplir la falta de vientos en la intro de un tema. Son capaces de tocar un cuarteto de Rodrigo o jugar con el punk a través de un tema propio. También pueden convertir la pasividad del público sentado al pie del escenario en locura generalizada haciendo sonar acordes del La Pachanga, el mítico hitazo de Vilma Palma. Y éstos pequeños detalles son, quizás, los que nos permiten develar la identidad de Andando. Esos vaivenes entre la tranquilidad y la euforia, entre la cumbia y el rock, entre el agravio y el cariño hablan a las claras de una banda desprejuiciada y partidaria de la diversidad musical. Por lo tanto, resulta difícil la tarea de encasillar al grupo en un género particular. A tal punto que hasta a su cantante le cuesta definirlo con precisión:

“Musicalmente la banda yo diría que es rock, para no hacerla muy larga. Pero en realidad hay varios estilos, depende del disco que agarres. Algunos mal catalogaban como una banda de reggae y, que se yo, en el primer disco tenés Mi golosina y tenés Pantuflas. El segundo disco estaba muchos mas ska, pero, sin embargo, tenés reggae, cuarteto, ya empieza a aparecer más el rock, un poco en el primer disco también, pero esta mas ska-rock. Y el último para mi está un poco mas rock con canción. Y ahora, con los temas que tenemos, viene un poco mas rock canción y rock, pero puede llegar a pasar cualquier cosa de acá a grabar el disco y en el momento de grabar el disco también. Ilógico era un reggae, hasta el momento prácticamente de grabar el disco. Nosotros no prejuzgamos nada de lo que vaya a pasar, no decimos ‘no, esto no’. El estilo que manejamos lo hacemos y ya está”.


El viajar es un placer…

Juani se muestra exultante y ansioso en los camarines de Asbury, el lugar elegido para instalar la fiesta de los jueves en Capital. Es que, horas antes de iniciar la gira que los llevará hacia Mendoza y Córdoba, consiguió una camioneta para realizar la travesía y tramitó todos los papeles que le faltaban al vehículo. Cuenta las peripecias que tuvo que hacer para lograr su cometido y promete no tomar alcohol en toda la noche, ya que él será el “chofer” de la gira. Durante todo el show mostró sus cualidades como conductor, manejando un auto imaginario en el escenario. “El viaje es quilombo, son divertidos”, dice, y cuenta que han hecho “viajes muy hippies, durmiendo en camiones. Entonces, ahora no nos olvidamos de esas cosas porque a veces se repiten. Ahora vas y tenés en todos los lugares un hotel o un lugar para dormir, es como que decís ‘ah, esto es re grosso’. Se conforman con poco los pibes”.

Son varios días que pasarán juntos, pero Juani asegura: “Nunca tuvimos conflicto ni entre nosotros ni con quien fuimos. Entre nosotros si nos cagamos a pedos, pero es una cuestión muy entre amigos. Nos prestamos para la convivencia bien”.

Y ya van muchos años de convivencia de ésta banda que surgió en Mataderos. “Yo estaba con el Tano (ex integrante de la banda, se alejó dos antes de que salga el primer disco) en mi cumpleaños y le dije ‘loco, probé con el bajo, no pude, probé con la guitarra, no pude, tengo que cantar, que no hace falta hacer esfuerzo, aunque después obviamente no fue así’, relata Juani, detallando como nació, 14 años atrás, Andando Descalzo. “Empezamos a tocar sin saber muy bien que íbamos a hacer”, admite el cantante, aunque afirma que “Andando cuando empezó no era muy distinto a este Andando, nada más que estaba desprolijo y le faltaba terminar de definirse con su personalidad. De hecho, podríamos tranquilamente tocar canciones de esa época hoy en día nosotros”.

 

Tocar poco y a componer

La banda tiene pensado encarar con tranquilidad el segundo semestre del año. “Este año estamos tocando poco porque estamos componiendo el disco. La idea era grabarlo en marzo, no colgarnos. No vamos a forzar nada, pero está la idea de hacer eso. La idea es hacer un buen disco para poder salir y tocar a full. Porque vimos que con un disco se nos abrían los shows. Disfrutamos mucho el en vivo y la frescura esa te la dan los discos”.

La razón por la que tocarán poco, además de la preparación del disco, es casi una política de la banda: “nos gusta tocar y nos gusta que cuando tocamos las cosas estén buenas. Y que el loquito que viene después quiera volver. Los shows necesitan una preparación y por eso decidimos tocar poco. Si salir por el conurbano porque nos permite armar cosas que venimos haciendo pero copadas”.

 

Apostarle a algún sueño…

A la hora de hablar de su sueño, Juani no duda: “mi sueño es jugar en la selección (risas). A lo que apunto es a seguir creciendo musicalmente, tener un lugar ganado por derecho propio, que sonemos bien, cuando alguien escucha Andando diga mira que bien suena esta banda, te guste o no te guste y que sigamos fieles a nuestras ideas. Y después si se puede dar retribuir económicamente esto, bienvenido sea. Pero la verdad que ninguno se vuelve loco por eso y no es una prioridad en nuestra vida”.

Terminó la entrevista. Bocha, el tecladista, le pide que no tome alcohol a Juani, quien promete que se va a portar bien. Faltan 12 horas para que salgan a la ruta y los asientos de la camioneta no llegaron. Parecía un trámite mucho más sencillo que el de la póliza o el seguro. “Cualquier cosa tiro unos colchones y si me para la policía les digo que estoy llevando inmigrantes ilegales. Mano de obra barata”, bromea. Contra viento y marea, sorteando todos los obstáculos que padecen las bandas hoy en día, Andando Descalzo, como corea su público, va.

 

Por Sergio Bogochwal

El Nuevo “Under”: De la resistencia cultural a la explotación musical

Viernes, Octubre 3rd, 2008

Por Guillermo Zanetto

Resulta indudable que el oeste del conurbano bonaerense es, desde hace más de 30 años, la tierra que vio crecer y dar los primeros pasos a muchos de los artistas más importantes de la escena nacional. Y no se trata solo de los que llenan un Luna Park o llegan al disco de oro, sino de los que hicieron grande nuestro rock como el medio de expresión que canalizó las ideas, mensajes y sentimientos de varias generaciones.

Pero antes de la consagración absoluta o el olvido más injusto, muchos de estos artistas desfilaron por el “circuito Under” , un puñado de lugares que invitaban a que lleven su mensaje a fuerza de talento, ginebra y ganas de expresarse frente al clima de opresión de la dictadura o el miedo que resistía aún en los primeros años de la democracia.

Hoy ese mismo circuito creció en oferta de lugares pero fue monopolizado por personas movilizadas más por un negocio redituable que por un interés cultural y las muchas bandas que existen son virtualmente explotadas. Lo peor es que es percibido como algo natural, aunque nada tenga que ver ya con las ideas y convicciones de los orígenes del movimiento.

El filtro es la plata
Apenas empieza la noche en Ramos Mejía y la llovizna decora la desteñida imagen que ofrece la avenida Gaona. Adentro de uno de los bares, Griz Matís domina el escenario. Hace un año que la banda adquirió la conformación actual, y ya tienen algunos temas grabados, aunque su desafío es estrenar canciones en cada presentación.

“La idea es mostrar nuestro material, pero se hace complicado si tenemos que hacernos cargo de pagar el alquiler del lugar, el flete para los equipos, al personal y el sonido”, adelanta Darío Letelle, cantante del grupo. Como el resto de los integrantes, trabaja durante la semana y los “findes” los dedica a la pasión por la música.

A pesar de llevar una inusitada cantidad de público para el horario –con sus respectivas consumiciones- el arreglo con los bares establece solo por tocar el pago de sumas que varían desde los 200 a los 800 pesos, a lo que a veces se le agregan gastos de equipos, traslado y técnica. Muy pocas veces esta inversión se recupera con la venta de entradas.

“Hoy la lógica es pagar un alquiler previo para tener el derecho de tocar, lo que gane el local, es de ellos”, agrega Pablo Costadone (Batería), quién acusa, como el resto, preparación musical de conservatorio. Esta realidad muchas veces choca con las posibilidades reales de las diferentes bandas, y el talento, la sensibilidad y la constancia resultan ser secundarios.

“El problema es que al haber tantas bandas, hoy el filtro es la plata y no la calidad, si tenés el billete tocas donde querés”, agrega Darío y cuenta como llegan los ofrecimientos para ser telonero de bandas mas convocantes que visitan el oeste, como Attaque 77 o Cielo Razzo, previo pago de sumas cercanas a los tres mil pesos.

Estos números que se manejan están lejos de las posibilidades de jóvenes que se conforman cuando logran “bancar” los costos y no perder plata, aunque sin perder el sueño de vivir de la música. “Es un trabajo no pago, con mucho tiempo, sacrificio e inversión”, define Leandro “Chirola” Morosini (guitarra).

Un trabajo cuya remuneración se pierde en otras manos.

Cuerdas, gargantas y cheques
Las dificultades económicas de las bandas para manejarse bajo la lógica de este nuevo “circuito Under” se reproduce de manera similar por todo el conurbano. En Morón, Kay no Pai busca consolidarse hace dos años. Ya es parte de la Unión de Músicos Independientes y de “Unired”, un grupo de trabajo para conseguir fechas y lugares para tocar gratis o a bajo precio.

“El abuso que hay de las bandas es increíble, para tocar te cobran 50 por ciento de seña y ahora se puso de moda que no te dan ni entradas para los costos”, asegura Diego Ciccaroni, Cantante del grupo. Y recuerda: “hace una semana que me ofrecieron una fecha con Cadena Perpetua en ramos por 800 pesos y me daban apenas 15 entradas”.

Ante la gran cantidad de bandas y los costos exagerados, una de las modalidades más comunes es que en una misma fecha toquen varios grupos, sólo un par de temas, para poder dividir los gastos aunque generalmente termine con inconvenientes en cuanto al tiempo y la calidad del sonido.

Al igual que sus colegas de Ramos, Diego no desconoce la vertiente económica imperante. “Para acceder a una radio o a cualquier medio, hay que poner guita, no importa si llevas o no gente, si tocas bien o mal. La banda que tiene mas plata tiene mas oportunidades”, sentencia.

La visión un tanto pesimista parece estar avalada por los números. Para obtener el disco demo de cuatro temas, del que se hicieron 500 copias en sobre de cartón, tuvieron que desembolsar 4000 pesos. “Para los que trabajamos y estudiamos, se complica bastante”, agrega Diego.

Para finalizar, descree de la ayuda desinteresada de los de afuera. “Yo nunca conocí ningún busca talentos, ni conocí bandas a mi alrededor que les haya pasado. Hoy es más ‘mandame un disco y te cobro por hacerte la movida todos los meses’ que ‘yo apuesto a vos y nos la jugamos’, como si podía pasar antes”.

El verdadero under
La búsqueda de uno de esos míticos lugares que encierren el verdadero espíritu del circuito musical no comercial arrojó un nombre prometedor: “Bangladesh”. El lugar ostenta el privilegio de ser señalado como el primer lugar –o por lo menos uno de los poquísimos- que le daban un espacio a las bandas emergentes. Nació en el año 1978, en Avenida de mayo 37, Ramos Mejía. Hoy solo quedan los recuerdos.

Su dueño, Sergio Graziosi, dedicó su vida a la música. Notable percusionista devenido en Luthier, su formación musical lo llevó a Cuba y Europa, aunque todavía se enorgullece en rememorar el local que abrió con tan solo 17 años. En su casa, una fortaleza repleta de congas, timbales, bongoes y tambores, nos relata esos años, donde las cosas podían ser “por amor al arte”.

“En esa época no había tantas bandas y no existían tampoco lugares para tocar por acá, ni mucho menos salas de ensayo”, recuerda Sergio, lo cual motivo la génesis de este espacio, en donde además se pasaban películas de Chaplín y se jugaba al ajedrez. Un oasis dentro del ambiente represor de la época.

“Acá debutó Sueter, y era común que toquen los hermanos Ricardo y Omar Moyo, Claudia Puyó, hasta vino Jaime Torres”, enumera. También estaban Claudio “el tano” Marciello (Almafuerte), Pajarito Zaguri (que estaba en “Beatnik”, considerada la primer banda nacional en editar un disco-“rebelde” de 1967-) y otros grandes como Marcos Puccineri, Luís de la tore, Pollo Raffo y Ernesto Demitriuk.

Una verdadera joya es la imagen de una de las entradas de Bangladesh, en donde se promociona un show para un fin de semana y aparece el bajista de mam, Diego Arnedo, rebautizado como “Diego Olmedo”. El mismo papel aclara que la voz cantante de la banda en ese momento la llevaba Omar y no Ricardo Moyo.

Queda claro que en Bangladesh no tocaba cualquiera. Y no se está hablando de dinero. “Primero me tenías que traer un Casette a mi para ver que música hacías, por respeto a los que tocaban ahí y después se arreglaban los detalles”, recuerda Graziosi.

Como contrapartida, a todas las bandas se les realizaba un contrato y se les pagaba por tocar un porcentaje de la venta de entradas. Al contrario de lo que sucede en la actualidad, se encargaba del traslado de los instrumentos y solo tocaban uno o dos artistas por noche. De ninguna manera había que pagar para tocar.

Pero la experiencia duró relativamente poco y tres años después de su inauguración, Bangladesh debió cerrar sus puertas, en cierta medida por el asedio de las fuerzas del orden. Sin embargo, alcanzó para marcar una época y un lugar clave en la historia del rock y para demostrar que las cosas se podían hacer bien. O volver a hacer bien.

“Hoy los músicos tienen que superar la falta de creatividad, no dejarse manosear por los bolicheros y pelear por una ley de radiodifusión que los ampare y proteja la música nacional”, declara Sergio. Esperemos que se lo escuche.