Smitten: “Nosotros la hicimos bien de abajo”
Jueves, Noviembre 13th, 2008Comenzaron a rotar masivamente en 2006 , cuando participaron con un cover de “Desconfío” en el álbum
“Pappo versionado”, pero desde hace casi quince años que incursionaron en la escena local.
Acaban de lanzar un nuevo álbum producido por Iguana Records (subsello de la multinacional Sony), pero ya llevan otros diez editados en su haber (nueve de manera independiente).
Luego de presentar “En algún lugar” el 7 de noviembre, en El Teatro Roxy, la banda que durante una década recorrió el under del Oeste aclara: “Ya no existen los monstruos que se comen a los músicos”.
Presentan “un disco de rock bien cancionero”, pero suelen ser encasillados en el punk…
Chuk: Por ahí la gente nos conoció por el tema de Pappo, pero ya hace varios años que nos abrimos un poquito. Tenemos las raíces punk, nos gusta mucho y seguimos tocándolo, pero ya hace un tiempo que nos desviamos por caminos que son diferentes estilos.
Patrick: Usamos diferentes ritmos porque es una manera también de divertirnos y jugar un poco con la música. Igual, la esencia, las guitarras del punk rock ‘distorsionadas’, siempre prevalecen.
Llegan otra vez a El Teatro, ¿cómo fue salir del Oeste?
Chuk: Cuando cerró El Mocambo, nuestra casa y el lugar más representativo del Oeste, no nos quedó otra que tocar mucho en Capital, en barcitos con muy poca gente. Tocamos en Cemento y lo llenamos. Después nos fuimos para La Trastienda y El Teatro, al que adoptamos porque es el lugar en el que más cómodos nos sentimos para hacer un show.
Patrick: Es muy loco porque en el ‘96 pasaba en tren por el Mocambo, que era nuevo, y pensaba ‘que buen lugar para hacer un show’. Lo veíamos como súper groso porque, más o menos, tocábamos en un garage. De a poco, todo se fue dando, es más, el dueño terminó siendo nuestro manager.
¿Y cuándo les llegó el gran salto?
Chuk: Creo que no te das cuenta… la gente nos dice que estamos sonando un montón, pero como no escuchamos mucha radio ni miramos mucha tele, tampoco percibimos eso. Tratamos de enfocarnos en lo que es tocar, componer y hacer discos, el resto va llegando.
Patrick: Me parece que nos acostumbramos a no esperar demasiado y a que las cosas nos sorprendan, siempre fue así y eso está buenísimo.
Firmaron con una discográfica de las grandes, ¿qué tuvieron que relegar?
Patrick: Ahora nos enfocamos más en hacer canciones que en ir a averiguar el precio de la imprenta y en empaquetar el disco, lo que hicimos por años.
Chuk: Si bien te desgastás por salir a pegar afiches a las tres de la mañana, esa etapa la vivimos y estuvo buenísima porque nadie nos regaló nada, nosotros la hicimos bien de abajo.
Patrick: Igual, también nos fuimos haciendo conocidos por editar nuestros propios discos, por ir a las disquerías con las mochilas a dejarlos, plata que después nunca cobramos… nos estafaron un montón. Esas cosas te empiezan a cansar un poco. Entonces, dejémosle el trabajo de distribuir discos a las discográficas y nosotros dediquémonos a tocar. La gente malinterpreta el trabajo de una discográfica, que no es más que difundir lo que vos hacés, pero la música la hacemos nosotros, las letras y el material son nuestras, nada nos toca nada y eso es genial.
Por algo nace ese estigma…
Patrick: La culpa un poco la tiene el músico, que a veces reniega porque tuvo una mala experiencia. A nosotros nos apoyan, le tienen amor a la banda.
Chuk: Hoy el beneficio es mayor para el músico que para la discográfica porque no se están vendiendo muchos discos en el mundo. Ya no existen los monstruos que se comen a los músicos.
Nada para mí…
Durante el rodaje de “Nada para mí, nada para vos”, la banda fue alcanzada por una rara energía que, cual huracán, levantó gente por las calles porteñas.
Dirigido por Ariel Evasio (una de sus últimas producciones fue “Loco”, de Los Cafres), podrá verse en pantalla en diciembre